Ayer, 31 de octubre y noche de Halloween, la Nasa recogió un débil
resplandor fantasmal de estrellas expulsadas de viejas galaxias con el
Telescopio Hubble. Dichas galaxias fueron gravitacionalmente destrozadas hace
millones de años.
Este
caos propio de la noche de Halloween se desencadenó a 4.000 millones de años luz
de distancia, en el interior de una inmensa colección de galaxias apodada “Cúmulo
de Pandora” (Abell 2744).
Las
estrellas deambulan libremente entre las galaxias en el cúmulo, ya no están
ligadas a ninguna galaxia. Mediante la observación de mencionadas estrellas,
los astrónomos de Hubble han llegado a la conclusión, reuniendo pruebas
forenses, de que seis galaxias fueron despedazadas a lo largo
de 6.000 millones de años.
Además,
el modelado por ordenador de la dinámica gravitatoria, sugiere que galaxias
como la nuestra, la Vía Láctea, son los candidatos más probables como fuente de
las estrellas huérfanas.
La
Nasa informa de que la luz combinada de cerca de 200.000 millones de
estrellas vagabundas aporta aproximadamente el 10 por ciento de la luminosidad
del cúmulo.
Estudios del Hubble determinan que las estrellas fantasmas son ricas en elementos como el oxígeno, el carbono y el nitrógeno, es decir, que las estrellas dispersas deben ser estrellas de segunda o tercera generación enriquecidas con los elementos forjados en los corazones de las estrellas de la primera generación del universo.